Efraín y las notas musicales que me regresan a una época genial

Efraín es la canción del grupo chileno Ariztía, que allá hacia finales de los 90, gozaba de bastante aceptación en nuestro país. Después de la pegajosa “A veces me parece un poco extraño…” era una de nuestras preferidas entre mis amigos de promo del colegio.

¿Por qué creo que esta canción aún me brinda gran alegría al escucharla? Pues corría el año 1998 cuando la escuché por primera vez en casa de uno de mis compañeros y por alguna razón la fuerza con que empezaba una de las líneas que decían “EfraÍN…” nos resultaba agradable. Pero más allá de eso, es que me trae los buenos recuerdos (o para ser aún más específico, los buenos sentimientos) de una época agridulce como es el fin de la vida escolar.

Sí, el ’98 fue mi año de fin de cole (lo sé, qué viejo estoy) y ello me acercaba a uno de los momentos más anhelados por todo colegial: la graduación; y el decirle al fin ‘chau’ a uno de los martirios más grandes de la vida: el estudio sin un propósito definido.

Para mi eso era sinónimo de que al fin podría estudiar lo que a mi me provocara, las decisiones de mi vida empezarían a depender sólo de mí y que además nos convertíamos en los mayores del cole y como tales gozaríamos de responsabilidades y libertades que sólo se les da a los mayores. En pocas palabras, iniciaba una época de liberación para un chico que mas bien siempre se había caracterizado por ser sumiso y tranquilo.

El ’98 entonces sería para mi el inicio del fin y el pre-inicio de la libertad. Y así fue, ya no me preocupé por nada más ambicioso que simplemente aprobar las materias y dedicarme a disfrutar cada momento que nos tocara vivir como casi egresados (fiestas de pre-prom, viaje de prom, últimas reuniones en casas de los compañeros, organización de elecciones estudiantiles, última participacion en  una asamblea, ceremonia de Baccalaureate, culto de acción de gracias, redacción de anuarios, autografiado de mandiles, la graduación y  la fiesta de promo -en el que, dicho sea de paso, me di el gusto de ir con la chica que me gustaba-).

Escuchar Efraín, por lo tanto, me devuelve a esas emociones agradables de una época que quizás ya no volverán pero que quise vivir al máximo – al borde incluso de correr el riesgo de  olvidarme de sus posibles consecuencias adversas – pero emociones, finalmente, que no cambiaría por nada. ¡Una época inolvidable!

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