Ven a mi casa esta navidad ♫

Los saludos empiezan a hacer su efecto en mí. No lo quería, pero sucumbí Lengua fuera.

He tratado de no darle mucha relevancia a los preparativos navideños en esta ocasión porque de alguna forma, creo que desvirtúa lo que realmente significa la navidad.

Y es que sabemos que Navidad no debiera de ser ni regalos, panetón ni cena. Pero tampoco familia, ni amigos, ni saludos afectuosos. ¿Duro?, quizás, pero sin el verdadero propósito que tuvo ese bebé al llegar a este mundo, la navidad no tiene sentido.

¿De qué nos sirve tener cosas, comida, familia, amigos, pero no poder disfrutar la verdadera vida? Me refiero a una vida plena, una vida sin temores del mañana, con esperanza (2 Corintios 4:8-9).

Para solucionar eso vino aquel niñito Jesús que hoy día recordamos.

De todas formas, este ambiente no ha dejado de hacer su efecto en mí. Y puedo dar gracias de que la obra de aquel pequeño niño, que luego se hizo hombre, murió en la cruz y me dio la relación con Dios que hoy disfruto; va dando sus frutos.

¿Si siguiera la corriente?

Si fuese que la navidad se tratara de vivir en paz y armonía con mis hermanos y tuviera que analizarme a la luz de ese objetivo. Me daría mucha pena pensar que podría estar pasando estas fiestas con situaciones pendientes con algunas personas. Gracias a Dios no es del todo así…

Este ha sido para mi un año en que Dios me ha dado grandes amistades. Y las grandes amistades muchas veces se forjan gracias a los grandes problemas que surgen entre ellos.

Aunque muchas veces estas peleas empiezan de pequeñas situaciones, diría yo, tonterías; muchas veces también terminan convirtiéndose en grandes brechas por largo tiempo.

Me ha pasado más de una vez este año y Dios me ha dado la gracia para poder resolverlo en el tiempo oportuno.

Justamente es con aquellas personas, con quienes más me humillé, que hoy puedo considerarlos amigos verdaderos y entrañables. Qué bonito es cuando las cosas cuestan, las valoras más. Creo que lo mismo pasa con los amigos… Gracias Señor por este regalo en Navidad

Jesús

Sé que no puedo decir que tengo todas mis relaciones resueltas, la “chamba” continúa. Así como la vida, cada día traerá nuevas sorpresas y nuevos asuntos por resolver, pero junto a ello viene Jesús acompañándome cada día y guiándome a buscar lo mejor para que mi vida sea plena.

¿No es tremenda la obra de aquel niño que festejamos hoy? Ni siquiera vino tan solo a darnos la vida eterna (lo cual es importantísimo), Él quiere lo mejor para nosotros cada día. Y la mejor vida la pasamos junto a Él. Así fuimos diseñados, no podemos deshacerlo, aunque lo intentemos, nadie podrá deshacerlo.

¿Tú que piensas?

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